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sábado, 30 de agosto de 2014

San Sebastián, mano de Santo para la (H)isteria



No hace mucho vi en uno de esos programas de tv. que se emiten sin pena ni gloria, dedicado a las parejas con problemas al follar mantener relaciones íntimas,  como la parte femenina  de una de esas parejas afirmaba con rotundidad que:
-       “lo hacemos con la luz apagada porque pienso que la cara de placer es de guarras y así evito que me vea”
-       “no me masturbo porque es de putas”
Cierto es que las copas de vino peleón que me había tomado a la cena ayudaron a reírme de ella y que su cara de no haber copulado bien en décadas invitaba a la mofa, pero gracias a sus reflexiones me vino a la mente este artículo, poder mezclar el placer femenino con el rigor y seriedad con el que tratamos este blog.

-JOHN´S DESIRE MOBUTO 25CM.-,AHORA EN LOS CATÁLOGOS TOYS"R"US
Pocas mujeres conocen el origen de esa maravillosa herramienta del éxtasis que guardan en el cajón de la ropa interior que compraron bajo el nombre comercial de “Motonabo 2000 PRO” y al que cariñosamente rebautizaron con “Sebastián”. Recetas médicas, mitos de la antigüedad y visión comercial, todo relacionado que empezamos a explicar ahora mismo.
Los griegos llamaban al útero “hysteria”, creían que no estaba fijo y que se movía al libre albedrío por el cuerpo de la mujer sembrado el caos. Creo que estos griegos, cuna de la civilización occidental, sabían mucho de anos, pero poco de vaginas. Con esta base tan científica los griegos explicaban el estado irritable de una mujer u otras molestias y bautizaron a la enfermedad con ese nombre.
El mismísimo Galeno, cuyos artículos de medicina estuvieron vigentes durante 1,000 años, pensó que los problemas que causaban la “histeria” era porque las mujeres con mucho ardor que lo sufrían no estaban bien folladas estaban satisfechas sexualmente:
GALENO, QUE GRAN SABIO
“Derivado del contacto de los órganos genitales requerido por el tratamiento, se presenta a continuación contracciones musculares acompañados al mismo tiempo por el dolor y el placer… en ese momento ella es libre de todo mal que sentía”.


LA CARÁTULA DE CUALQUIER PELI PORNO ACTUAL
Con este rigor científico llegamos a la Edad Media donde una comadrona era la encargada de dar una salida a esa fogosidad usando su dedo untado en aceites vegetales y frotando la zona vaginal frenéticamente como si no hubiera un mañana hasta alcanzar el orgasmo, lo que hoy llamaríamos una tremenda paja masturbación. Eso sí, bajo receta médica. Seguramente no existía el copago sanitario y, como suelo decir en otras entradas, si Rajoy conociera esta posibilidad se frotaría las manos, la cantidad de viudas, monjas, mozas sin desvirgar y todas aquellas mujeres que no yacían en la cama con un hombre eran diagnosticadas de “histeria”, el retener los líquidos sexuales no debería ser algo bueno, así que la recaudación sería enorme.
Y llegamos a la era Gran Bretaña Victoriana, una época donde la decencia y el puritanismo alcanzaban cotas máximas. Una buena mujer sólo mantenía relaciones sexuales para engendrar vástagos y unido a la ajetreada vida moderna de finales del siglo XIX aumentaba el número de mujeres aquejadas de un amplio espectro de síntomas recogidos en un catálogo de 1859:

UN PROFESIONAL CON LAS MANOS EN LA MASA
Mareos, insomnio, sofocos, desequilibrios emocionales, hinchazón, pesadez, retención de líquidos, inapetencia alimenticia, etc… casi todo era atribuible a la histeria y el remedio para ello era un lavado con agua (la típica paja masturbación con la ducha) o el manoseo por parte del profesional.

Tenemos un negocio redondo, mujeres que por la presión social de la época sufrían la falta de cópula y por otra parte un tratamiento que nunca acababa en muerte. Nunca faltaba el trabajo para aquellos médicos que practicaban el “paroxismo histérico”, es decir, el orgasmo, siempre con las manos en la masa y nunca mejor dicho. Para todos aquellos hombres que lean este artículo y que ya tienen una de sus manos metida entre los pantalones pensando como serían ellos trabajando en la época he de decir que no era algo satisfactorio para ellos, no había placer en el manoseo. Se pensaba que sin penetración no existía ninguna estimulación sexual en la mujer, un mero trámite médico sin mayores consecuencias, ummmm… me imagino que el placer que obtiene un podólogo al tocar los juanetes de una hermosa mujer. Alguno dirá: “Ya, pero si hay podólogos perversos que disfrutan tocando pies seguro que existían médicos que disfrutaban con el manoseo de las vaginas”, buena reflexión, pero el continuo traqueteo vaginal provocaba cansancio y lesiones en las manos en esos profesionales y es cuando uno de esos masajistas, cansado de provocar orgasmos a cascoporro, idea un dispositivo electro-mecánico para socorrerlo en sus sesiones non-stop de sexo reprimido.
EL PRIMERO ACCIONADO POR VAPOR, TECNOLOGÍA PUNTA


Si para algunos desgraciados tardan horas en conseguir que su pareja consiga correrse llegar al orgasmo después de años de relación imaginarse como eran aquellas sesiones en la clínica de cualquier médico de la época Victoriana. El Doctor Joseph Mortimer Granville patenta en el año 1883 su “Martillo de Granville”, no era un psicólogo al uso, nunca usó el masaje pélvico en sus pacientes y no tenía intención de hacerlo nunca, no por sus connotaciones guarras que hoy le damos, vuelvo a recordar a todos esos hombres que tienen su cíclope entre sus manos que en la época no creían en el orgasmo femenino, era pura medicina paliativa.
DR. GRANVILLE, SÓLO QUERÍA MASAJEAR CACHAS DE HOMBRES
EL MARTILLO DE GRANVILLE, PURO VICIO AL VERLO
Curiosamente su objetivo era crear un aparato para masajear a los hombres, pero su invento usado en mujeres con Histeria conseguía alcanzar el  “paroxismo histérico” en 10 minutos.
Es curioso mencionar que una mujer no debería acudir a la consulta de un doctor sola, así que era normal que su marido o padre la acompañara. Ahora hagamos un ejercicio de imaginación y pensemos en como un doctor masajea a la mujer/hija de ese señor con bigote mal encarado con un enorme motonabo de la época y comentando el partido de fútbol del domingo pasado.
Dado el tremendo éxito de su invento proliferaron diversas variantes del “Martillo”, con muchos complementos para conseguir su objetivo. Una avispada empresa de EEUU patenta en 1902 su vibrador para uso doméstico, consiguiendo ser el quinto aparato eléctrico en llegar a los hogares, antes del aspirador o el DVD las mujeres ya disponían de su propio Sebastián eléctrico.
Empezaron a anunciarse en diversas publicaciones de moda, decoración y bordado como si fuera un producto más para tener una vivienda digna. El catálogo de la famosa cadena “Sears” incluía una curiosa variedad de vibradores con todos sus accesorios en el año 1918.

EL CHATTANOOGA EN PLENA ACCIÓN
Quizás  mi favorito sea el -Chattanooga Vibrator-, accionado por pedales y por un precio de 200$ más gastos, lo llamaban el “Cadillac de los Vibradores”, con un adaptador anal para estimular la próstata en los hombres.
"CADA MUJER NECESITA UN VIBRADOR -LA VIDA-"

DESPUÉS DE UNAS FROTAS ME HAGO UN BIZCOCHO
En la década de 1920 había en los EEUU y de la mano de 66 fabricantes, más vibradores que tostadoras, así que era más accesible un masaje vaginal que una tostada. Pero no todo era tan trágico, muchos de esos vibradores incluían un recambio para convertirlo en una batidora, por lo menos podías hacer unas creps para desayunar en vez de unas tostadas.
Pero a la par que llegaba a su éxito comercial también empezaba su rechazo social. En las primeras películas porno de la década de los ´20 las actrices jugaban con esos electrodomésticos en sus partes íntimas y aclarando, después de 5,000 años, que el orgasmo femenino existía si se masajea bien la zona. El cambiar el nombre al "paroxismo histérico" por la palabra "orgasmo" tiró por tierra miles de años de teoría médica.
SÍ, CLARO. PARA EL CUELLO Y PARA EL PIE


A partir de ahí todo fue estigmatizado, los aparatos y las mujeres que lo usaban, salvo en contadas ocasiones en las que los vendedores seguían colando a nuestro Sebastián eléctrico como masajeador personal.
"ESTA NOCHE ME VOY A PONER FINA"
Hasta que llegamos a nuestro días, donde las demostraciones de “Tupper sex” no son vistas como un grupo de mujeres lascivas con sus aparatos del demonio, el marketing de los fabricantes lo realzan como una herramienta para la salud sexual, los colores y sus formas son más detallistas que mi admirado Chattanooga y finalmente  la gente está leyendo mi blog por una sana curiosidad.
A ALGUIEN LE ENCANTARÁ ESTE VIBRADOR DE LA KITTY

Recuerda, si algún estrecho de mente retrógrado te echa en cara que usas un PowerMax300Vx por puro vicio esputa en su cara y arguméntale los beneficios terapéuticos recomendados desde Galeno y que su recatada abuela lo hacía en la consulta de Don Benito acompañada por su marido.

1 comentario:

  1. Ja,ja,ja...muy bueno, rigor documental y veracidad documentada...para que digan que la Historia es aburrida!!!

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