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viernes, 28 de diciembre de 2012

Henry Ford, el padre de la producción en masa.





Hoy no voy a hablaros de ningún emperador malvado, ni tampoco de ninguna pérfida institución comunista que quería mucho a todos sus ciudadanos… Ni del inventor de la bomba atómica. Quizás de este ultimo en otro momento.
 Hoy quiero hablaros de uno de los hombres cuya actitud y trabajo ayudó al rápido desarrollo del primate que es el hombre y que hoy estemos con el agua al cuello por tontos. Hoy voy a hablaros del señor Henry Ford, padre de la producción en masa. 

¡Que cariña de bueno tenía Henry!





El señor Ford nace un soleado día –para los Yankees guays los días siempre son soleados- de julio en Dearborn, una pequeña ciudad del estado de Michigan. Sus padres, William y Mary solo pudieron darle una educación básica y ante ésto el chaval tuvo que esperar hasta 1873 para tener su primera experiencia húmedo-religiosa con una máquina de vapor, fue una especie de tractor que su ingeniero pasó un año enseñándole a manejarlo. Para Henry ésto fue lo que lo marcaría para siempre, en vez de las faldas de las chicas o cualquier otra tontería, y él mismo diría que le "enseñó que era por instinto un ingeniero”. 


En 1876 su madre Mary fallece y Henry se pone triste, la única manera de aplacar estos dolores es (reventar) reparar los relojes de sus colegas y familiares, hasta que tres años más tarde le dice a su padre que él de la granja no quiere saber nada y se muda a la cercana Detroit a “retellar” con máquinas de verdad para la James F. Flower & Bros y después en la Detroit Dry Dock Co. Para en 1882 volver a su granja –el chaval no se aclaraba- y dar cuenta  de la máquina de vapor Westinghouse hasta que se hizo el “más chana” del pueblo y fue contratado por esa misma empresa para el mantenimiento y desarrollo de su (chatarra) maquinaria. 


 En 1888 y dándose cuenta que sus máquinas no le harán pasar noches calentitas se casa con una buena moza, Clara Bryant con la que tuvo un hijo Edsel Bryant Ford, familia a la que mantenía mediante la granja, sus chapucillas y un aserradero de la zona.
Pero lo que mantenía la chispa de este hombre era la mecánica y en 1891 se dirige a la compañía Edison donde consigue el puesto de ingeniero rápidamente y (trepa) asciende hasta ingeniero jefe.

Después de crear ésto, voy a ganar 14 mundiales.


 En 1896 y ganando ya una viruta importante se pone a experimentar con motores de gasolina y crea su primer cuadriciclo a motor, todo ésto unos diez años más tarde que los alemanes Daimler y Benz que se estarán partiendo el culo del bueno de Henry por llegar tarde a su invento, pero Ford como buen yankee que quiere pasta y no colegueos con duques y reyes guarda un as en la manga.

Después de ésto, que se consideró un éxito, Ford compra la Edison con unos amigos suyos y funda la Detroit Automotive Co. que fue un fiasco porque Ford se dedicaba a picar con todo el mundo con sus “máquinas” en vez de vender coches hasta que sus colegas le dijeron donde podía meterse sus trastos y lo dejaron tirado… Entonces Henry, medio rencorizado, crea la Ford Motor Company un 16 de junio de 1903, o la que es una de las empresas, marcas o instituciones más famosas y reconocidas del mundo actual.  La marca comenzó  con 11 inversores y un presupuesto de 28.000 dólares -que hoy día te dan para poco más que un Ford Focus podre- y comenzó la leyenda de la marca, del propio Henry y del automóvil como lo conocemos hoy día, un cacho de metal con ruedas que inunda y contamina el planeta, pero éso el bueno de Henry no lo sabía, el quería ganarse su jornal y punto. 


 Corre el año 1908 y después de certificar algunos récords de velocidad con el Ford 999 en manos del piloto Barney Oldfield y de impulsar las célebres 500 millas de Indianápolis, Henry se deja de hostias y saca al mercado el Model T, el germen del coche actual y pionero en la producción en masa.

Barney, te juego un paquete de tabaco a que no te estrellas con este aparato.


Lo que hoy no son más que cuatro hierros mal soldados en aquel entonces era un cúmulo de novedades, volante a la izquierda, motor de cuatro cilindros, transmisión y motor cerrados y suspensión de muelles elípticos, lo hacían un coche fácil de manejar, aún encima era barato, 825 dólares de la época, barato comparado con la “refinada” competencia europea que hacía coches para señoritos, duques y reyes a precios astronómicos, pero seguro caro para unos trabajadores cuyos salarios llegaban en el mejor de los casos a los 5-6 dólares semanales. 

He aquí el inicio de todo... Del universo, de Los Simpsons, de la guardia civil...


 Ford procuró que en todo el país  supiese de su producto mediante la radio y los periódicos con anuncios y mensajes publicitarios que como hoy ya te aseguraban felicidad, aventuras y pillar con las chavalas. Para 1914 se habían producido más de 250.000 Model T y otros fabricantes mandaron a la mierda a los reyes y duques y comenzaron a copiar al bueno de Ford, ahora era él quien se partía el culo.
La gran innovación de Ford fue la cadena de montaje, inspirada en los mataderos de Detroit, el sistema consistía en una cinta de cadenas y plataformas que desplazaban el chasis por distintas fases donde los operarios iban montando las diferentes partes del coche. Hoy en día es una chorrada porque se hacen de la misma manera, sólo que con robots ultra modernos que son el sueño húmedo del señor Burns, pero en aquellos entonces le permitió avasallar a la competencia y que los chavales de las excursiones del cole flipasen un rato. 

Donde esta todo dios?... Pues en cantina, donde si no.


 Este mérito se le atribuye a él, pero según parece la idea vino de algunos de sus empleados como Clarence Avery, Peter E. Martin, Charles E. Sorensen y C.H. Wills, lo típico, Ford solo era un negrero malvado y en verdad los coches en masa ya los hacía Ramsés en las pirámides y todo éso. 


 Lo que sí es cierto es que para 1916 la producción superaba los 472.000 coches al precio de 360 dólares y que en 1918 la mitad de coches en Estados Unidos eran el Model T.
 Henry Ford afirmaba cosas tales como que “cada cliente puede tener su coche del color que quiera siempre y cuando este sea negro” pues este color secaba más rápido que otros aunque si los hubo en otras tonalidades como el rojo o el beige. Henry defendía fervientemente su idea y diseño y esto le procuro al Model T llegar a 1927 con un total de 15.007.034 unidades fabricadas, record que tardó más de 45 años en superarse.

Y de ésto se han hecho más de 15 millones de unidades.


 A partir de aquí Ford amasó una fortuna gracias a su sistema que le permitía pagar bien a sus empleados y mantenerlos contentos –y también vigilados mediante su “departamento de sociología”- se labró un nombre no solo en la industria sino también en la política donde el presidente Wilson le propuso personalmente presentarse a senador demócrata por Michigan y así ser un tío mas guay aún, esto fue en 1918 con el país participando en la I GM a la que Henry se oponía. Ese año él y su hijo Edsel consiguieron hacerse con el control total de la compañía, siendo Ford una compañía familiar hasta bien entrado el siglo 21 lo cual es un logro.
 Pero Ford aparte de ser el hombre que le dio acceso a la humanidad al automóvil era un tipo “simpático”, un antisemita declarado, incluso tenía su propio periódico donde despotricaba sobre los judíos y que fue incluso admirado por Hitler, que tenía un poster de Ford en bañador en su cuarto y pretendía convertir Volkswagen en imagen y semejanza de Ford llegando a decir que “haré lo imposible por poner sus teorías en marcha en Alemania” lo que le granjeó odios de unos y admiraciones de otros.


 De hecho en 1938, el cónsul alemán en Cleveland otorgó a Ford la Gran Cruz del Águila, la condecoración más alta que los nazis le daban a un extranjero. Supongo que ganada después de soltar perlas como que la culpa de la II GM era de los “Banqueros Internacionales judíos” y cosas por el estilo. Aunque también creo junto a su hijo la Fundación Ford para promover el bienestar de la gente –y escaquear capital, casi seguro-  y era patente su preocupación por la salud física y psíquica de sus trabajadores a los que siempre trató bien y pagó generosamente.  

Para ti Henry... Por buen chaval.


Con todo la imagen de Ford Motor en todo el mundo se hacía cada vez más fuerte y el bueno de Henry abría plantas en todo el mundo desde 1911 hasta nuestros días donde Ford fabrica en decenas de países, y ha contribuido de manera decisiva a que el coche sea un objeto de deseo, símbolo de status, quebradero de cabeza para muchas familias, ángel y demonio que ha contaminado y poblado el mundo -más de 1000 millones de vehículos de motor en la tierra-, pero que también nos ha dado libertad, sueños y gozosos momentos con la moza así como con la guardia civil. 

Uno de los símbolos inequívocos de Ford, el Mustang.


 Ese es el legado de Henry Ford al hombre, el coche, la maquina más perfecta y maravillosa diseñada por el ser humano a la que el bueno de Ford no pudo sobrevivir puesto que su muerte se produjo en 1947 a la edad de 83 años tras una hemorragia cerebral.















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