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jueves, 13 de marzo de 2014

LAS GUERRAS MEDICAS Y SUS GUAPOS GRIEGOS

En estos días que van a estrenar en cines la segunda parte de 300, que se titula: "300, El Origen de un Imperio", toma originalidad… Yo, que soy un “gentleman” os traigo un goloso tocho artículo sobre las Guerras Médicas, que no eran unos médicos matándose a pellizcos, no, eran las ciudades-estado griegas (que de imperio tenían bastante poco) resistiendo una y otra vez las embestidas del insaciable y vasto Imperio Aqueménide de Persía.

 Pues bien, allá por el 547 antes de Cristo, Ciro II El Grande , un persa especialmente goloso, conquista Jonia, que está en la costa centro occidental de la actual Turquía, aunque en aquellos entonces era casi territorio griego, estos como es normal se enfadan y se ponen a la gresca con los persas, de esta “guerra fría” saltan chispas y los dos momentos álgidos vienen en 490 y 480-479 con la Primera y Segunda Guerra Médicas (habría una tercera ojo) donde nos encontramos con las famosas refriegas de Maratón, Salamina o Las Termópilas, esta última celebre al extremo y que gracias a Hollywood y su sapiencia sin límites da a entender que los griegos de la época son todos como Gerard Buttler.

¡¡Esos persas son todos para miiiiiiiiii!!
 Pues nada más lejos de la realidad, el griego medio de aquella época medía 1´56 de promedio y en el mejor de los casos podía alcanzar 1´75-1´80, ya se sabe, la alimentación moderna y esas cosas…

 Aun así eran unos tíos bravos y cuando los persas se asentaron en Jonia se enfadaron, al principio no mucho pues los reyes persas Ciro y especialmente Darío I fueron unos tíos ecuánimes y que tenían tacto, pero evidentemente favorecían a los suyos, como a los fenicios, a quienes apoyaba comercialmente y los jónicos comenzaban a estar hasta los huevos hartos, así que Aristágoras que era uno que agitaba mandaba por allí pidió ayuda a los griegos, los espartanos pasaron del tema y solo Atenas mandó ayuda, con esa ayuda pulverizaron  Sardes y recuperaron Bizancio. La respuesta de Darío I fue contundente y frenó el ímpetu fogoso de los griegos… Los persas se vieron obligados a reconquistar los terrenos tomados por los griegos y cuando llegaron a Mileto se les fue la mano y aquello fue una carnicería, a los que quedaron vivos se los esclavizó y fueron enviados a Mesopotamia a sufrir ignominias rectales males indecibles con lo que ya tenían el odio eterno de los griegos.

 Darío I que había sido bueno no entendía aquella situación tan agresiva y después de preguntar quienes eran aquellos atenienses cariñosos, sus asesores le dirían horribles mentiras y Darío I decidió  castigarlos, según se cuenta un "asesor" tenía que decirle en cada comida tres veces al oído "acordaos de los griegos". Es así como se le calienta la oreja a Darío y da comienzo la Primera Guerra Médica.

I GUERRA MÉDICA.

  Darío I delega como buen jefe y le encarga la tarea a su sobrino Artafernes y a un noble llamado Datis. Los griegos viéndoselas venir nombran a Temístocles arconte y le dejan que lleve el negocio, él cree que solo sobrevivirán si hacen una armada como Zeus manda y construye una flota y fortifica el puerto de El Pireo, pero Milcíades, otro noble griego no lo tenía tan claro y se oponía a dejar la defensa de Grecia solo a una flota, él quería apuestos infantes para frenar un ataque terrestre.
Temístocles después de una noche de fiesta con los persas


 Así que llegamos a la batalla de Maratón en septiembre de 490 A.C. Artafernes que venía espoleado por algunas victorias menores se lanza sobre Maratón y se encuentra con que los griegos no solo están preparados si no que Milcíades ataca con furor para sorprender a unos persas que perdieron a 6000 hombres porque cuando montas un ejército de esclavos pues te suele pasar eso ante uno profesional, los griegos solo tuvieron 192 bajas. Con todo, los persas pudieron retirarse a sus naves y Artafernes decidió que no podía haber tantos griegos golosos y se fue para Atenas a la cual creyó desprotegida. Milcíades cogió por banda a Filípides que corría bastante y lo mandó a Atenas a avisar de que los persas iban para allá, Filípides corrió en pos de Atenas y cuando llego allí dijo lo que tenía que decir y se murió, según dicen del esfuerzo efectuado, aunque se sospecha que el pobre estaba herido del combate y correr 42 kilómetros herido suele traer consecuencias, a partir de esta heroica gesta nace el mito de  Maratón y la prueba olimpica. Los persas llegaron horas despues y vieron que Atenas y El Pireo estaban bien defendidas y Artafernes se hizo caca y pensó, si en Maratón cuatro julais gatos me dieron para el pelo que no harán en dos bastiones, así que dio la vuelta y se fue con sus lacayos perdiendo la batalla. Se tiende a pensar que dos son los factores de esta derrota, que los griegos “chanaban” más que los persas, eran muy patrióticos, querían seguir siendo libres y aprovechaban mejor el terreno y que los persas aun siendo más eran unos paquetes y combatían con un ejército que en su mayoría estaba compuesto de esclavos y se agrupaban por nacionalidades y no por armas para así mantener la disciplina (para que no se mataran entre ellos, vamos).

  Los persas se marchaban con el rabo entre las piernas pero los griegos querían más, unos tíos golosos como ellos no se saciaban tan fácilmente y Milcíades se fue a recuperar Las Cícladas y se dio un buen palo, algunos incluso pensaron que era un petardo y se le opusieron en Atenas, que si era malo y no respetaba nada, que si se faltaba por el facebook y cosas por el estilo, fue condenado y depuesto por Temístocles… Milcíades moriría poco después de unas heridas sufridas en un accidente.

Y LLEGAMOS A LA II GUERRA MÉDICA, LA DE LAS TERMOPILAS.

Jerjes, que en la película 300 aparece con una imagen de travelo infame bastante alejada de la realidad hereda el imperio persa de su padre Darío I y en su mente solo está el acosar griegos y matarlos a todos, va enviando a Grecia a las ciudades-estado emisarios que piden agua y tierras en señal de sumisión, algunas ciudades pequeñas aceptan pero los emisarios se topan con los espartanos, que no entendían el sentido del humor de Jerjes, así que, comandados por Leónidas I les señalan un pozo, les dicen "ahi tendréis agua y tierra en abundancia" y los tiran adentro por listos, no se si realmente les dieron una patada en el pecho y cayeron por el fin de los tiempos, pero los emisarios se murieron, esto evidentemente enojo a Jerjes, que no entendía como aquellos hombres y mujeres no se sometían a él.

No son mis látigos lo que temen de mí Leónidaaas!!
 Que era el 480 A.C. y la pepa estaba montada vamos y Jerjes se tira contra los griegos con un ejército que se estima de unos 350-500 mil hombres, que para la época (incluso ahora) era una puta animalada, allá se van y cuando tiene que cruzar el Helesponto se curran un  pedazo de puente que destruye una tormenta con un montón de persas en lo alto, según Heródoto, Jerjes se enfadó tanto que mandó a sus torturadores que le diesen 1000 latigazos al mar, menudo gilipollas inocente.
 Jerjes satisfecho de su hazaña contra el mar sigue adelante y avanza por el litoral con su mega ejército mientras su mega flota avanza junto a ellos por la costa y así llegan a las Puertas Calientes o Termopilas donde los griegos tratarían de frenar el avance persa para dar tiempo a sus Ciudades Estado a armarse y fortificarse. Sí, allí es donde se forjaría la leyenda de los espartanos y de Leónidas I al mando de su “guardia personal” de 300 paisanos (que fueron ayudados por unos pocos miles de otras Ciudades Estado). Jerjes los vio allí, se rió de aquellos cuatro gatos y exigió que depusieran las armas, a lo que Leónidas le dijo “ven a tomarlas”, Jerjes espero cinco días, viendo que los huevos como cocos de los griegos no disminuían de tamaño, atacó.

 Y atacó con su infantería ligera y generalmente pobremente armada que se dio de frente contra un muro de bronce y acero, los escudos espartanos resistieron los envites persas una y otra vez, ayudados de que los espartanos nacían, vivían y morían para ser soldados, su adiestramiento comenzaba a los siete años y los molían a palos, eran instruidos muy rigurosamente en combate cuerpo a cuerpo y los abandonaban en el monte para que fuesen unos soldados como Ares manda y no unos sindicalistas de mala muerte. El as en la manga de Jerjes, que era su caballería de poco o nada le sirvió en aquel estrecho desfiladero y el persa veía como machacaban a sus soldados una y otra vez… Hasta que Efialtes (que ni era deforme ni enano) traiciona a los griegos a cambio de una fabulosa recompensa, (vaya usted a saber, igual eran dos caballos, diez cerdos y algo de viruta para irse de fiesta) y le dice a los persas que ataquen la retaguardia griega por un paso que él conoce, los 1000 focidios que lo defendían se abucharan y huyen, así que Leónidas viendo el asunto algo jodido le dice a los que están con él que si quieren irse son libres de hacerlo que él y sus 300 espartanos se quedan de fiesta acompañados de 700 tespios cuyo dios principal era Eros y claro, si tu dios es Eros y hay promesa de roce con muchos persas cariñosos pues te quedas y punto. Lo cierto es que los persas se ponen las botas y derrotan a Leónidas y sus valientes gladiadores hoplitas no sin antes llevarse por delante a más de diez mil persas, eran tipos duros qué duda cabe.

Esto es bastante más probable que lo de arriba.


SALAMINA Y EL COMIENZO DEL FIN.

 Con las Termopilas limpias de espartanos y Tespios, Jerjes empieza a atisbar su ansiado triunfo, ver a los griegos arrodillados ante él, así que saquea una vacía Atenas, sus ciudadanos, viendo el marrón venir habían sido evacuados a Salamina por mar. Los persas pasan de la vacía Atenas y atacan con su numerosa flota, fenicios incluidos y pierden estrepitosamente…

 Temístocles, el de la batalla de Maratón, tiene un plan, los persas son unos torpes y atacan sin coordinación así que los griegos comienzan a rodearlos y a cerrar el cerco, las naves persas pierden maniobrabilidad y chocan entre ellas yéndose a pique y como los persas no sabían nadar se ahogaban por cientos, añádasele que los griegos estaban del otro lado dando cera y al caer la noche los persas pierden delante de su rey que se había ido a ver la refriega desde una colina, para tener una visión global y todo eso, que no quería llevarse un bofetón, vamos.
 La cosa no termina aquí, pero si podríamos decir que es la batalla definitiva, en la que los persas se llevan unas bofetadas, se dan de cuenta de que no van a doblegar a los griegos y se ven obligados a retroceder abucharados al enterarse de que los espartanos van a por ellos, llegan a Platea en 479 A.C. y allí se llevan otra paliza de la antológicas con unos espartanos liderados por el frio y calculador Pausanias del que ya tardan en hacer una película sobre su virilidad infinita y de cómo castigó a esos pendencieros comunistas persas, que no os extrañe, en Hollywood las piensan así.

PERO NO SE VAYA, TODAVÍA HAY MÁS, TERCERA GUERRA MÉDICA.

  Los espartanos y atenienses fundan la liga de la justicia Liga Ático-Délica para enfrentar posibles represalias persas, esta liga es gobernada enteramente por Atenas fundándose así el mayor pueblo griego de la historia al estar comandadas varias ciudades-estado bajo el mismo paraguas político y militar.
 En tal momento, el otrora héroe griego Temístocles es repudiado y exiliado de Grecia, así las gastaban, y este como venganza cede sus servicios a los persas, gobernados en aquel momento por Artajerjes I, total para perder otra vez, en esta ocasión en la batalla del río Eurimedonte en el 467 A.C. por Cimón, hijo de Milcíades, que había sido vilipendiado por Temístocles años atrás con lo que su hijo tuvo ocasión de vengarse y todo eso. Mira, en Hollywood ya tienen otra escusa para tirar gastar 150 millones en una película.  Bajo el mando de Pericles persiguen a los persas hasta Turquía y allí les obligan a firmar la paz, Artajerjes I accede, cansado de llevar una “chaqueta” detrás de otra, los griegos imponen tres cláusulas a los persas:
- No volver a navegar por el Mar Negro.
- Desistir de intentar expandirse hacia Grecia.
- Y solo se les permite comerciar con las colonias griegas de Asía Menor.

Y hasta aquí este fantástico y erótico emocionante ladrillote tocho artículo sobre las Guerras Médicas y sus famosas batallas que Hollywood ha trastocado a su interés con sus emocionantes y satisfactorias películas eso sí, para que cuando las veáis recordéis este tocho artículo y caviléis sobre si todos los griegos eran tan guapos y atléticos y sobre si todos los persas eran tan feos y malos, aunque Eva Green fea no es precisamente, malvada ya no lo sé, no me importaría saberlo la verdad.

¡¡Eva Green y su grupo de Power Metal, Persians of Odin!!



















2 comentarios:

  1. Bufffff, tremenda cantidad de barrabasadas metidas por medio...

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    1. Ehhhhhhhhhhh!!! Respeta la raza, de lo contrario Jerjes te dejará el ojete del tamaño de las Termópilas

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